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lunes, 11 de abril de 2011

Las locuras de don Quijote...y de su director...

Sinopsis: Don Quijote y su fiel Sancho recorren las tierras de La Mancha en este largo, mezcla de ficción y documental, que busca analogías y diferencias entre la novela y la vida real de Miguel de Cervantes. Con motivo de la conmemoración del IV Centenario de la publicación del Quijote, el realizador toledano Rafael Alcázar (El laberinto griego) se puso al frente de esta producción híbrida entre la ficción y el documental.
Rodada fundamentalmente en La Mancha, aunque también en otras localizaciones de la península, la película contó con un presupuesto modesto, aunque no por ello el rodaje estuvo exento de complicaciones. De hecho, además de los problemas derivados de filmar con animales, la producción de la cinta estuvo marcada por dos graves accidentes provocados por el desprendimiento de las aspas de los clásicos molinos manchegos. Por desgracia, uno de los infortunios derivó en la muerte del director de producción, Manuel Manchón.

Al margen del desafortunado rodaje, la producción se presenta como un peculiar y respetuoso acercamiento a la figura de Don Quijote, que explora el significado de este mito y pretende divulgar los valores morales y universales de la novela cervantina.
Las locuras de Don Quijote es un drama revestido en ocasiones de comedia costumbrista dirigido en 2006 por Rafael Alcázar basándose en un guión de Felipe Hernández Cava y Rafael Alcázar. La película cuenta con la participación de los actores Ángel de Andrés López, Javier Albalá, Antonio Dechent, Txema Blasco y Paula Echevarría.

 

Besos de gato

domingo, 20 de febrero de 2011

Los comienzos

ENTREVISTA sobre un cuestionario de Antonio Gregori.


 
-         Usted nació en Calera y Chozas, en la provincia de Toledo. Sin embargo tanto su formación universitaria como su trayectoria profesional la realiza en Madrid. Por lo que respecta al cine nos gustaría saber qué recuerda de las primeras películas que vio en su infancia y adolescencia. ¿En qué ciudades?¿En qué salas? ¿Qué tipo de películas le gustaban? ¿Qué géneros? ¿Qué actores y actrices?

-         Yo debía de tener 7 u 8 años y vivía en Villatobas, otro pueblo también de Toledo, dónde trabajaba mi padre. Allí vi mis primeras películas. No me acuerdo los títulos pero eran “del Oeste”. Mi madre ayudaba al cura del pueblo a poner las calificaciones en la puerta de la Iglesia. Una película 3R era como el demonio. Pero mis amigos y yo estábamos locos por ver alguna 3R. Sobretodo después de que la famosa de Gilda mereciese ese calificativo. Que por supuesto no nos dejaron ver. Nos tuvimos que contentar, poco después, con “Sisí Emperatriz”. Que nos hizo llorar (aunque no lo notó nadie, claro, eran películas para chicas y se podían reír de nosotros) pero que no era lo mismo. Mis actores preferidos eran los números 1 y 2 del álbum que coleccionaba con fervor: Gary Cooper y Burt Lancaster. (Entre las actrices el número 1 era Sara Montial). El anuncio de “Veracruz”, donde coincidían los tres, me quitó el sueño durante semanas. Cuando al fin los dos pistoleros llegaron juntos al pueblo cabalgando en sus carteles yo creí que se me salía el corazón. Pero tampoco la vi. Mi madre no me lo permitió. No llegaba al 3R pero era para mayores de 18 años. Aunque a través de la avertura de las cortinas del cine pude ver algunos minutos. Minutos que reviví en la memoria durante meses y meses...   

-         ¿Cuándo y con qué película/películas empezó a valorar el papel del director?

-         Yo estudiaba interno en un seminario. Tendría 16 ó 17 años y organizaba con otros amigos un activo cineclub. El día que proyectamos “Ciudadano Kane” (la vi dos veces, primero para escribir un comentario que fotocopiaba y luego con todos) quedé completamente impactado. Y descubrí el papel del director y su poder para modificar las cosas, para contar una historia de un modo diferente. Unos días después, unas semanas después, no sé, tuve claro que lo que de verdad deseaba ser era director de cine. Mis amigos me regalaron por mi cumpleaños mi primer libro de cine “Manual de Iniciación Cinematográfica” de Henry y G. Agel. Y yo llevé a aquel seminario películas como Orfeo, Los 400 Golpes, La Diligencia, Al final de la escapada o Bienbenido Mister Marsall. La fortuna quiso que no mucho más tarde me enterase que Orson Welles rodaba en la Casa de Campo unas escenas de “Campanadas a Medianoche”. Me escapé del internado para verle. Pasé toda la mañana junto al equipo de rodaje al lado del lago y con la cámara y los palios desplegados. Todos allí  esperando. Pero el señor Welles no se presentó. Según decían unos se había emborrachado la noche anterior, según otros que se la había pasado montando. En unas vacaciones posteriores, un domingo en el rastro, la fortuna otra vez, me tropecé con la barriga de Don Orson Welles al entrar a una tienda. Le dije que me gustaba su cine. Y él me contestó muy amable en un medio inglés medio español algo de lo que no me acuerdo. Solo recuerdo su impactante presencia y su impresionante voz. Me dio la mano y vi que era terrenal. Definitivamente sería director de cine. 
  
-         ¿Hay alguna o algunas películas concretas que despertaran en usted la vocación profesional por el cine?

-         Sin duda alguna, como ya he comentado, “Ciudadano Kane” la que más. Otras película que también me impactaron mucho, algo más tarde, fueron “Los 400 Golpes”, de Triffaut, “Giulieta de los Espíritus”, de Fellini, “La Ley del Silencio”, de Kazan y “El Angel Exterminador” de Buñuel. A Buñuel lo vi rodar “Tristana” en Toledo, dónde vivían mis padres, poco antes de hacer los exámenes de ingreso en la Escuela de Cine.  De Buñuel me llamó la atención su aire de despistado y hasta de perdido y lo poco que hablaba. Parecía que no daba ni órdenes. Pero tenía unos ojos de determinación e inteligencia con los que lo decía todo. También vi de cerca a Catherine Deneuve y me pareció tan hermosa que “Tristana” no me gustó del todo porque Buñuel la había sacado coja y más fea de lo que era. Pero en esa época, digamos, de “conformación de la vocación”, me influyeron también mucho algunas películas americanas vistas en los cines comerciales, como “El Graduado”, “En el calor de la Noche”, “Alguien voló sobre el nido del Cuco” o “Dos hombres y un destino”. 

-         Comenzó usted a trabajar profesionalmente en la TV y la radio. En TV como ayudante de dirección y realización en diversos programas de TVE, magazines, series, musicales etc. ¿Qué recuerda de esta etapa? ¿Con qué directores trabajó y qué cree usted que le enseñaron? ¿Cómo se trabajaba durante aquellos años en TVE?

-         Fueron unos años fantásticos y que recuerdo con felicidad. Yo disfrutaba mucho del trabajo. Se trabajaba entonces en TVE de una forma muy apasionada. De alguna manera éramos conscientes de que estábamos creando, con la televisión, un nuevo lenguaje. Pero es que. además, en aquellos días TVE se convirtió en el corazón intelectual y artístico de España. Por eso no es ni mucho menos casualidad que coincidiese en los estudios y otros espacios cotidianos de trabajo con gente como Rosa Montero, Andrés Trapiello, Antonio Fraguas (Forges), Arturo Pérez Reverte o José Luis Cuerda cuando todos ellos eran aún unos desconocidos. Rosa, que acababa de terminar Periodismo, me convirtió en uno de sus confidentes para sus crónicas sobre la gente de televisión en revistas como Teleprograma. Era entonces una chica un poco gordita, algunos compañeros de la Escuela la hicieron sufrir un poco por esta circunstancia, pero eso, para mí, incluso resaltaba y acrecentaba su carácter infatigable, generoso y entrañable. En aquellos años toda España estaba haciendo historia, pero los de TVE la hacíamos en primera línea. Allí asistí, cuando ya a Franco media España no le podía aguantar una semana más, a apasionadas asambleas clandestinas y vi levantar de mi lado y llevársela a la cárcel de Carabanchel a la montadora Carmen Frías por colaborar con el PC. Y tras la muerte del dictador, y cuando saboreábamos cada día el manjar de la libertad, pude disfrutar de largas charlas sobre lo humano y lo divino, con protagonistas del momento, como un Marsé, recién elevado a los altares por las historias de su Pijoaparte (en Encuentros con las Letras) o con un Carlos Garaicoetkea (campaña de las primeras Elecciones Generales) que muy poco después sería Lendakari.

-         Yo estaba entonces obsesionado por aprender de todo. Por eso cambiaba de forma intencionada de programas. Hubo un año, por ejemplo, que me dije, “¿anda, pero si no conozco las retransmisiones...?”. Y cambié las vacaciones y me pasé todo el verano en unidades móviles retransmitiendo fútbol, carreras de caballos, toros... Al final de mi carrera como ayudante hacía aquello que técnicamente era lo más difícil: musicales, directos y dramáticos. Quería dominar todos los aspectos técnicos, tener experiencia de todo. Pero solo ya de director de cine me di cuenta que no todo radica en conocer la técnica a la perfección... Aunque ahora se ha pasado al otro extremo y son muchos los directores jóvenes y productores que desprecian totalmente los conocimientos técnicos, el oficio. Y lo estamos pagando muy caro. (De hecho yo he podido comprobar que el oficio o falta de oficio de un director repercute entre un 15 y un 25% en el coste de la película. Pero hay más cosas en juego que el presupuesto. Ser director de cine no es solo tener una idea brillante en la cabeza, sino tener, además, los conocimientos técnicos y la experiencia para trasladar esa idea al lenguaje cinematográfico de la mejor manera posible y la capacidad de hacer que todos los técnicos y actores den lo mejor de sí mismos en el rodaje. No es ajeno a esto esa inconsistencia de tantas películas españolas pese a partir de una buena idea o argumento).

-         De todos los directores aprende un ayudante mucho. En unos casos por lo que saben y en otros por lo que no saben. Entre los directores con los que trabajé hay uno, entre todos, Valerio Lazarov, que me enseñó que a un director no le vale con su inspiración, con su genialidad, sino que tiene también que dedicar muchas horas a la preparación, muchas al rodaje y muchas al montaje. Muchas horas sin dormir, sin mujeres y hasta sin comer. Eso forma parte de la profesión.     
 

Pa Negre

He visto esta noche Pa Negre, de Agustí Villaronga. El título, Pan Negro, hace referencia a las miserables condiciones de vida de la postguerra española. Es muy buena pero también muy dura. La película va  por el terreno del pesimismo ético y social. Como el austriaco/alemán Michael Haneke. De cómo el hombre puede cometer atrocidades en aras de símbolos, valores o ideales. El vencedor porque al hacerse con el poder marca las cartas y convierte en noble o patriótico todo lo que hace y en criminal todo lo que hace el vencido. Y el derrotado porque la humillación e injusticia sufrida y el propio hambre parecen suficientes razones para justificar cualquier tropelía en nombre de sus ideales. Es una metáfora: en nombre de una idea o una bandera seguimos haciendo atrocidades y nos quedamos tan tranquilos.
Es, me parece, una de las mejores películas españolas y europeas del año. Los ojos de Julia, ahora de moda, en el plano artístico no le llega a la altura del betún. Pero si lo que a uno le pide el cuerpo son unas risas o el miedo de una montaña rusa hará bien en no ir a verla. Pa Negre es como tragar una albóndiga de cardos. Estupenda. 

miércoles, 16 de febrero de 2011

Rafael Alcázar, cuatro pinceladas de su trayectoria personal

Estudio Filosofía y Sociología en la Universidad de Madrid.

En su trayectoria profesional destacamos varias facetas como la de productor en creaciones como Adorables criaturas dirigida por Dolores Payás, Carmen de Vicente Aranda y La casa del dolor, con Ramón de España al frente.

También ha sido productor de televisión en series como A las once en casa, Senegal, el despertar de un pueblo, Condenadas a entenderse, Vértigo...y guionista de Los ojos llenos de esparanza, Boxeo entre rejas, El correo de Perpignan, entre otros.
Ha realizado las funciones de Director y  realizador de espacios de la talla de Encuentros con las letras, Los espectáculos, España. Historia inmediata y la Llave de hierro.En cine a sido Director y productor de largometrajes como No hagas planes con Marga, El laberinto griego, Corsarios del chip y Besos de gato